El APV (Ahorro Previsional Voluntario) es un ahorro adicional que puedes realizar para mejorar tu futura pensión. Tú decides cuánto y cuándo ahorrar, y el sistema entrega beneficios tributarios por hacerlo. La principal duda suele ser: ¿conviene más el Régimen A o el Régimen B?
¿Qué es el APV y para qué sirve?
El APV es un ahorro complementario a la cotización obligatoria del 10% destinada a tu cuenta de capitalización individual. Puede realizarse en una AFP o también en otras instituciones autorizadas, como bancos, compañías de seguros, administradoras generales de fondos o corredores de bolsa.
Sirve para:
- Aumentar el monto de tu futura pensión.
- Anticipar la jubilación si cumples los requisitos legales de pensión.
- Obtener beneficios tributarios.
- Ahorrar de forma flexible, mediante descuentos por planilla o depósitos directos.
Los recursos siempre son de propiedad del afiliado y, al igual que la cuenta obligatoria, pueden financiar pensiones de sobrevivencia o heredarse si corresponde.
Régimen A: bonificación fiscal directa
En este régimen el Estado entrega una bonificación fiscal equivalente al 15% del monto ahorrado durante el año, con un tope anual de 6 UTM.
Ejemplo:
- Si ahorras $100.000 mensuales, en un año acumulas $1.200.000.
- El 15% corresponde a $180.000.
- Total acumulado: $1.380.000, más la rentabilidad obtenida en el año.
Esta bonificación se deposita directamente en tu cuenta de ahorro previsional y pasa a formar parte de tu APV.
Si retiras el dinero antes de pensionarte por un motivo distinto al financiamiento de pensión, deberás devolver la bonificación recibida, además de pagar el impuesto correspondiente sobre la rentabilidad generada.
Este régimen suele ser más conveniente para personas que pagan poco o nada de impuesto a la renta.
Régimen B: beneficio tributario por rebaja de impuestos
En este caso no existe un bono directo. El beneficio consiste en que el monto ahorrado se descuenta de tu base imponible, reduciendo el impuesto a la renta que debes pagar.
Puede realizarse:
- Mediante descuento mensual por planilla (el beneficio considera como tope hasta 50 UF mensuales).
- Con depósitos directos (con tope de hasta 600 UF anuales).
Ejemplo:
- Si tu renta imponible es $1.800.000 y ahorras $150.000 en APV, pagarás impuestos como si tu ingreso fuera $1.650.000.
Este régimen suele ser más conveniente para personas en tramos altos del impuesto global complementario, ya que el ahorro tributario aumenta a mayor tasa de impuesto.
Si los fondos se retiran antes de pensionarse, se aplica la tributación correspondiente.
Entonces, ¿cuál conviene?
Depende de tu situación tributaria:
- Si pagas poco o nada de impuesto a la renta, normalmente conviene más el Régimen A, porque recibes una bonificación directa del Estado.
- Si estás en un tramo alto de impuesto, el Régimen B puede ser más favorable, ya que la rebaja tributaria puede superar el 15% de la bonificación.
Ambos mecanismos buscan lo mismo: aumentar el ahorro previsional durante la vida laboral para mejorar la pensión futura. La clave es elegir el régimen acorde a tu nivel de ingresos y carga tributaria.



